La voluntad en el acto de escribir… ¿Brujería?


Un aspecto fundamental en la vida de un chamán es la voluntad. Decidir y ordenar la propia conducta, ejercer el libre albedrío… eso y mucho más es la voluntad. A ellos les lleva hasta el autoconocimiento, los senderos que recorren estos hombres y mujeres son en muchas ocasiones oscuros, pero poseen una belleza difícil de expresar con palabras.

El dominio del cuerpo y la mente, controlar un aliado, curación, unificación del alma, los viajes a otros mundos… Todo comienza y termina con la voluntad.

Con el arte sucede lo mismo. Hoy quiero hablar de la escritura, que es por lo que todos estamos aquí (escribiendo) en mi caso y (leyendo) en el vuestro estas líneas.

Si frecuentáis este blog  estaréis al corriente de que he pasado todo julio inmersa en el NaNoWriMo con la novela Proyecto Alissa (título provisional). Esta herramienta favorece mucho la voluntad, te ayuda a crear ese hábito imprescindible para el escritor, necesitas un mínimo de 1.600 palabras para cumplir los plazos. ¿Cuál era el objetivo? Escribir 50.000 palabras, que vienen siendo unas 200 páginas.

Así es cómo se hace: Te sientas frente al teclado y pones una palabras después de otra hasta que está hecho. Es así de fácil y difícil.


-Neil Gaiman.

¡Hoy, 29 de julio del 2015 he alcanzado las 50.321 palabras! 

Gabriella Campbell en un artículo de su blog llamado 20 maneras de volver a enamorarte de la escritura, propone una maratón, en este caso de escritura y no he podido evitar compararlo con el NaNoWriMo.

Demostrarte que puedes escribir un mínimo de 1.600 o 2.000 palabras TODOS los días, sin excepción fortalece la voluntad. Es verano y las tentaciones son varias, piscina, cine, invocar a Cthulhu o a Dagon… llegas agotada a casa, unas veces ya tienes hecha tu parte, otras no. Y pase lo que pase, no importaba lo tarde que terminase, SIEMPRE terminaba.


Creo que es mucho más importante escribir todos los días, sea más o menos, que el  darte un atracón uno o dos días y después pasarte semanas sin escribir. Conozco a mucha gente que vive dominada por estos estímulos.

Me gustaría recomendar, ya que estamos, un maravilloso libro de Haruki Murakami, De qué hablo cuando hablo de correr. Esta obra es una especie de autobiografía mezclada con un ensayo muy personal acerca de las relaciones entre terminar una novela y el acto de correr.

Y es que las carreras de larga distancia han ido educando y formando (en mayor o menor medida, para bien o para mal) a esta persona que soy yo ahora. Así que presumo que, en adelante y mientras me sea posible, tendré que seguir viviendo y sumando años junto a todo lo que tenga que ver con ellas. Supongo que ésa es también una (y no pretendo calificarla de coherente) forma de vivir. O, mejor dicho, es la única que a estas alturas puedo elegir, ¿no?

También hace hincapié en la necesidad de hacer deporte, sobre todo si eres un escritor, ya que nuestra rutina nos lleva poco a poco a una vida sedentaria. Es una buena herramienta para el autoconocimiento, al igual que la escritura, Murakami contesta a preguntas como: ¿en qué pienso mientras corro?

Una lectura inspiradora, te carga las pilas y además gusta sentirse identificado con muchas de las cosas que comenta a lo largo de este pequeño viaje. Si os gusta este autor es una buena forma de conocerlo más a él y a su obra, pues el libro está cuajado de anécdotas sobre la creación de sus novelas.

Es muchísimo mejor vivir diez años de vida con intensidad y perseverando en un firme objetivo, que vivir esos diez años de un modo vacuo y disperso. Y yo pienso que correr me ayuda a conseguirlo. Ir consumiéndose a uno mismo, con cierta eficiencia y dentro de las limitaciones que nos han sido impuestas a cada uno, es la esencia del correr y, al mismo tiempo, una metáfora del vivir (y, para mí, también del escribir). Probablemente muchos corredores compartan esta opinión.

A día de hoy son muchos los que todavía piensan que la voluntad es algo con lo que se nace, que no puede ser entrenado. ¿Creéis que es cierto? ¿O por el contrario se os ha revelado como una habilidad más en la que podemos mejorar y seguir creciendo? 

Puede que al final solo sea cosa de brujería…

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